Los sublimes personajes que representan gratis El Mago y El Loco en el escenario del Tarot son el yin y yang de la Cartomancia. El Loco es el continente del Tarot, símbolo del arcano El Sol, El Mago es el contenido. El secreto del tarot en femenino es tomar el continente por el contenido. Éste es el malentendido que pesa más que ninguno sobre el espíritu humano. Materializamos lo espiritual, hasta el punto de perderlo completamente de vista. El símbolo, la fórmula, la palabra, la imagen fija, la visión profana de quien carece de videncia sustituyen en nuestro entendimiento a la entidad viviente espiritual que no sabemos concebir ya. De aquí deriva toda esa confusión que llamamos: Mitologías, religiones dogmáticas, sistemas filosóficos, teorías científicas, etc. que roban toda su herencia mágica al hombre. Para edificar, la razón del humano sólo sabe reunir desgraciadamente piedras muertas; amontona textos de los que hace códigos, a los que pretende a continuación someter artificialmente una realidad vibrante extraña a toda convención, la cual sólo habla al vidente.En el Tarot Astrológico el veneno de ESCORPIO engendra las enfermedades, especialmente aquellas que envenenan la sangre o se traducen en la formación de focos de vida parasitaria en el organismo. Éste es el mal del Diablo en su mejor caracterización: El envenenamiento por un lado, y, por otro, el acaparamiento egoísta de las fuerzas destinadas a ser repartidas, o el estancamiento de una savia cuya función es circular. La necia interpretación del Tarot en su aspecto mundano, es falsa lógica, falso cálculo, falsa previsión, error en todos los casos, y como consecuencia, falta de inteligencia, incomprensión, estupidez. Éstas son las raíces del mal, que desaparecerá cuando la sabiduría nos haya curado de la estupidez. Entonces en los Arcanos, la Mujer Eva de los Enamorados habrá aplastado la cabeza de la Serpiente Uroboros, que enlaza la cintura del Mago. Los arcanos del Tarot van por parejas, y manifiestan cada uno, en la dualidad componente, una analogía más o menos evidente de los contrarios. Al arcano XXI el Mundo, se opone el arcano 0, el Loco, que está forzosamente en las antípodas del Mundo pero en el mismo meridiano.
En el Tarot del Antiguo Egipcio, por una parte triunfa el mérito del desapego, por otra la falta de la caída de Adán es castigada. Armado caballero como el Arcángel San Miguel, el Espíritu Libre del Loco que no se ha dejado seducir por la serpiente, dirige su vehículo físico y gobierna como amo indiscutible sobre el dominio de la acción. Lo que debe hacerse se hará. Tanto peor para el que no pesa la inteligencia de asociarse voluntariamente a la Gran Obra. Las empresas del egoísmo son vanas, y, de fracaso en fracaso, será necesario que el espíritu extraviado termine por reconocer su error. En su periplo, el Ermitaño es el maestro que lleva una lámpara escondida… El hombre que cayó al Mundo será misteriosamente ayudado, pues la caída no es más que una zambullida en un medio extraño al Espíritu de Dios que existe en el humano. Y además, esta caída no es absoluta, el humano, ni con la ayuda del Diablo puede romper los Sellos: Estamos retenidos y ligados al cielo por un lazo que no se rompe jamás. Lo que es este lazo, nos lo dirá el estudio del Arcano XVII, la Estrella. Algunos Tarots del renacimiento sustituyen la Torre por el Infierno, simbolizado por la cabeza de un monstruo que vomita llamas, en medio de las cuales el Diablo toca el tambor, éste es el triunfo del vidente sobre el hombre escéptico, el triunfo del espíritu sobre el ego. Ésta es la función del Tarot, romper los lazos que nos atan a cielo y tierra, liberar nuestra parte oscura, la sombra, el inconsciente, para que surja el Loco…